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Recomendaciones a la hora de elegir un calzado infantil óptimo.

14/06/2016 Divulgación
Importante extremar las precauciones en el calzado que se lleva a la escuela, porque es con el que niños y niñas pasan la mayor parte del tiempo.
  • Contrafuerte rígido. Interesa que la parte posterior del talón no sea fácilmente deformable, de esta manera ayuda a que esa articulación se mantenga firme.
  • Dorso bien sujeto. Es importante que el calzado cuente con velcro o cordones para evitar movimientos excesivos adelante y atrás o lateralizados y que el pie quede correctamente sujeto. Es por ello que algunos tipos de calzado como los mocasines, o las llamadas bailarinas no son adecuados para una buena biomecánica.
  • Zapatos con horma recta. Es decir, cuando miremos los zapatos, la forma de la suela no debe hacer cuña hacia dentro del pie, en caso contrario podrían crearse deformidades.
  • Suela de goma flexible, pero indeformable. Si la suela se dobla muy fácilmente permite que  los vicios del pie se mantengan e, incluso, aumenten.
  • Punteras amplias. Se recomienda que no haya una presión excesiva sobre los dedos y que  puedan moverse con cierta libertad.
  • Evitar materiales sintéticos. Algunos de ellos tienen muy poca transpirabilidad y  no son lo suficientemente adaptativos, con los problemas que eso acarrrea en el pie. Lo adecuado sería que fuesen de piel.
  • Probar el calzado de pie. Los zapatos han de probarse siempre de pie, y siempre tanto  con el pie izquierdo como con el derecho, porque los pies son muy parecidos, pero no son iguales. 
  • No abusar de las deportivas. Sería conveniente relegar el uso de zapatillas deportivas solamente al ámbito del deporte. Esto se debe a que suelen estar fabricadas con un material interior llamado poliamida que  tiene un nivel de transpirabilidad muy bajo. Cuanto más se usen las playeras, mayor es la sudoración, que trae consigo problemas de aireación, lo que en última instancia puede provocar la aparición de hongos en la piel del pie.