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Onicocriptosis o uña incarnata

La uña incarnata u onicocriptosis es causa de graves molestias al paciente que los sufre, es una de las patologías de uña más dolorosas, y que requieren la intervención del podólogo para resolver el conflicto de la uña con las partes blandas que lo rodean.

Factores que lo provocan:

Por un lado están los factores externos:

1.- Calzado: El tacón desplaza los dedos hacia la puntera lo que provoca una presión digital. Si la puntera es muy estrecha provoca presión sobre uno o ambos lados del dedo, ya que por un lado tenemos la compresión de los dedos en el interior del calzado y por el otro la presión directa que ejerce el calzado.

2.- Corte incorrecto de las uñas: Es necesario seguir algunas recomendaciones. Para empezar, no se deben cortar las uñas excesivamente; y no se deben redondear jamás, deben cortarse rectas. Por otra parte, los canales ungueales deben estar limpios.

3.- Traumatismos

Y por otra parte, los factores internos:

1-. Anomalías anatómicas de la uña: algunas personas presentan una forma de lámina ungueal (de uña), como las uñas en teja o en voluta con tendencia a clavarse.

2-. Hiperhidrosis (sudor): Provoca maceración (ablandamiento) del surco ungueal, disminuyendo la resistencia a la penetración.

3-. Exceso de peso: puede desencadenar una hipertrofia de los labios ungueales, suele ser relativamente frecuente en mujeres embarazadas.

4-. Factores biomecánicos: es decir, si tenemos alguna alteración en la marcha (al caminar), puede ocurrir que la colocación del dedo durante esta no sea la correcta lo que provocaría una presión excesiva en el labio ungueal (partes blandas que rodean la uña).

5-. Hipertrofia: de los labios ungueales, congénito (de nacimiento) o adquirido.

Signos y Síntomas:

Algunos signos y síntomas son los siguientes:

  • Inflamación
  • Enrojecimiento alrededor de la uña afectada.
  • Dolor
  • En pocos días puede evolucionar hasta producirse una infección.

Tratamiento:

La podología dispone de los medios, conocimientos y de las técnicas más adecuadas para resolver esta patología, bien sea por métodos conservadores o quirúrgicos. Lo que está claro es que el primer paso en el tratamiento es extraer la espícula (trozo de uña) que está creando el problema, de esta manera todos los signos y síntomas disminuirán considerablemente de forma rápida.

La espícula se extrae con ayuda del bisturí o cizalla sin anestesia, pero sin provocar lesión en los tejidos de alrededor y de forma más o menos indolora, ya que el dolor dependerá más de la inflamación y/o infección que presente el paciente. Por ello es muy importante acudir al podólogo cuando aparezcan los primeros síntomas.

Los siguientes pasos serán averiguar la causa que lo ha provocado y aplicar el método más adecuado a cada caso para conseguir la reeducación de la uña afectada (es decir, que cuando vuelva a crecer no se clave).

Como hemos dicho el tratamiento de primera elección debe ser el conservador, pero en ocasiones este no resuelve el problema y aparecen continuas recurrencias, en estos casos estaría indicada una intervención quirúrgica. Son habituales las recurrencias en aquellos casos en los que la causa es una hipertrofia de los tejidos que rodean la uña o una anomalía (respecto a la forma) de la lámina ungueal.

Hoy en día hay muchas técnicas quirúrgicas, siempre se deberá escoger la más adecuada para cada caso y se realizaran bajo anestesia local.

Las extirpaciones de la uña entera NO SON NECESARIAS, en la gran mayoría de los casos siendo esta una solución no correcta, ya que no corrige la uña en su matriz (desde donde nace la uña) y se traslada el problema a unos nueve meses después, que es lo que tarda aproximadamente en crecer la uña.